A 33 AÑOS - BOUWER

Editoriales Sábado 2 de Mayo de 2015

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My Jorge Benítez

El 1° de mayo de 1982, hace 33 años, Gran Bretaña comenzaba el asalto a nuestras Isla Malvinas, con el objeto de continuar la usurpación iniciada en 1833. La respuesta argentina significó el Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina. Conmemoramos hoy esa gesta nacional recordando a los caídos que con su sangre, rubricaron su juramento de “seguir constantemente a su Bandera y defenderla hasta perder la vida”.

Ese luminoso día de mayo de 1982, ofrendaron su vida el Capitán Gustavo Argentino GARCÍA CUERVA, el Capitán D. José Leónidas ARDILES, el Primer Teniente D. Mario Hipólito GONZÁLEZ, el Teniente D. Daniel Antonio JUKIC, el Teniente D. Eduardo Jorge Raúl DE IBAÑEZ, los Cabos Principales Mario DUARTE y Juan Antonio RODRÍGUEZ, los Cabos Primeros Miguel Ángel CARRIZO,  José Alberto MALDONADO, Agustín Hugo MONTAÑO, José Luis PERALTA y Andrés Luis BRASHICH y los Soldados Clase 63 Guillermo Hugo GARCÍA y Héctor Ramón BORDÓN. (14 caídos)

También la personalizamos en nuestros Veteranos de Guerra que regresaron de la batalla. Veteranos que se reincorporaron a la vida cotidiana de la Nación, humilde y silenciosamente para seguir contribuyendo a su grandeza. Que en su silencio y en el silencio que los envolvió a su regreso, está el recuerdo vívido y permanente de lo sucedido frente sus ojos, oídos y demás sentidos durante la batalla.

Veteranos portadores del mensaje a las nuevas generaciones de la importancia en la vida de todo hombre, de formarse en los valores permanentes de la Patria y asumir, al mismo tiempo, que es obligación de todos, hasta del más pequeño, ofrecer la vida en su defensa. Porque quienes fueron a las Islas en 1982 sólo defendían un trozo de nuestra Patria frente a un ancestral enemigo y con el único con el que combatió aun antes de ser República Argentina1.

Hombres y mujeres que valoran la Paz porque han estado en la guerra, pero que saben que mientras flamee la bandera británica en nuestras islas, la guerra iniciada en 1833 no ha terminado, solo se ha marcado un hito más en su desarrollo. Recordemos que en nuestras Islas usurpadas permanecen Fuerzas Armadas británicas en abierto desafío a nuestra soberanía y en un verdadero acto de guerra, que desdeña los legítimos reclamos que efectuamos pacíficamente por la vía diplomática.

Reclamos que son cáscaras vacías, mientras no estén respaldadas por una adecuada capacidad militar, que fundamente nuestra decisión de recuperar las Islas de manera definitiva, acompañada de una arraigada convicción nacional, tan devaluada hoy, de la necesidad de recuperación de esa parte del territorio, que involucra no solo la parte insular, sino de los mares adyacentes y la proyección sobre la Antártida. Tan devaluada, que se ha permitido sin actos concretos, que los británicos declaren ante la Unión Europea, a las Islas Malvinas como parte integrante de su territorio y pretenda el mismo Sector Antártico que por legítimo derecho reclama la República Argentina.

Al mismo tiempo se desarrolla una política de desmalvinización que involucra a todos los estamentos de la Nación, políticos, sociales, culturales, educativos, medios de comunicación, económicos y hasta de la propia Justicia, corrompida y sujeta a los dictados del poder de turno. La batalla jurídica que hoy nos involucra, también responde a dichos objetivos ya que pretende y ha logrado en gran parte, la desmovilización Ética, Moral y material de las FFAA, al punto de hacer dudar a muchos, de la legitimación y necesidad de su existencia, aún entre sus propios cuadros para quienes en muchos casos, sólo es una salida laboral.

Plan de desmalvinización que ha instaurado en la sociedad un rechazo al estilo de vida militar, olvidando que nuestra Patria fue ganada palmo a palmo en  los campos de combate y fue ejemplo de coraje, valor y honor dejado por quienes regaron con su sangre este amado suelo.

Plan de desmalvinización que alienta, dirige y mantiene, una política de supuestos derechos humanos que hoy nos mantiene prisioneros y que es el campo de batalla en donde se decide el imperio o no de la Justicia, como el sustento básico para la supervivencia de la Nación, porque sin JUSTICIA no puede haber CONCORDIA y mucho menos PAZ.

Camaradas: ¡ÁNIMO! ¡NO ESTAMOS SOLOS! Nuestros muertos por la Patria interceden por nosotros ante el Trono Celestial y la Santísima Virgen nos acoge bajo su Manto. Ofrezcamos nuestros sufrimientos y angustias en ofrenda a Dios y a la Patria y pongámoslos a los pies de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo para compartir su Pasión y dejar que Él alivie nuestra cruz cargada de miserias y pecados. Y si Dios permite que muramos entre estos muros, como lo han hecho los 291 que nos precedieron, pasaremos con dignidad y honor a engrosar la lista de quienes murieron por la Patria y simiente para nuevas generaciones impregnadas de Amor a la Patria.

Recojamos el testimonio de nuestros caídos en la Batalla de Malvinas en 1982 y como ellos, Rosario al cuello e invocando la intercesión de María Santísima en sus advocaciones del Carmen, Estela Maris, Loreto y del Rosario del Milagro, gritemos todos juntos:

¡VIVA LA PATRIA!    ¡VIVA LA PATRIA!    ¡VIVA LA PATRIA!

Autor: Discurso

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