EL DÍA DESPUÉS DE LA MEDIA SANCIÓN

Editoriales Miércoles 13 de Junio de 2018

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Mucho se ha discutido sobre la legalización del aborto. Resulta claro que a los pro abortistas, que son pagados y están cumpliendo órdenes de las multinacionales de la muerte, les importa muy poco la Constitución y los Tratados Internacionales; y deben devolver lo que han invertido las multinacionales de la muerte en la campaña en contra de la vida y para poder vender órganos de los cuerpecitos abortados. A pesar de todo, no logran revertir completamente el sentimiento de un pueblo que ha sido arrastrado a una discusión sin sentido y absolutamente demoníaca.

Pero nada de lo que pasó hoy 14 de junio en el Congreso, va a servir para limpiar la conciencia de las madres que han matado (o matarán) a sus hijos en el vientre. Piensan que una ley humana puede oponerse a la Ley Natural, por el sólo hecho que una mayoría corrupta de legisladores se conviertan en cómplices de la muerte de millones de argentinitos. No toman conciencia (ni les importa) que están cavando el pozo que los llevará a la condenación eterna. El día después, para ellos, va a seguir siendo un calvario. Para nosotros, solamente tristeza por verlos tan ignorantes.

Pese a todo, desde estas humildes líneas, sólo podemos sentir lástima por ellos. Lástima por que sean esclavos de poderes perversos que buscan la destrucción de la familia, la sociedad y, sobre todo, que hayan elegido jugar en el equipo perdedor.

Pues es claro que sólo existen dos ejércitos, que se enfrentan desde un principio. Por supuesto que el campo de batalla es el interior de cada uno y buscan miles de disculpas y subterfugios para intentar, sin lograrlo, que se borre la culpa de semejante delito.

No se puede embestir contra el Orden creado por Dios, sin consecuencias.

No se puede subvertir gratuitamente lo bueno, sin contribuir a que la maldad se apodere de la sociedad que juraron defender.

Haciendo un análisis somero y hablando de la guerra espiritual que todos libramos cotidianamente, no se puede negar que –por ahora- vienen ganando la batalla. Pero así está el mundo. Así reina la perversión y el mal, la violencia y la droga. Como quiere el padre de todos estos hipócritas a los que no les interesa más que lo que ocurra a 50 centímetros alrededor de ellos.

Tampoco caben dudas que sólo vemos perversión y maldad, por que los medios de comunicación oficiales, se encargan de ignorar todo aquello que es bueno, cierto y bello. El mensaje no puede ser peor. Nuestra Patria profunda, no es así. Por el contrario. Seguirá sucediendo, hasta el cansancio de los justos y yo tendría cuidado con eso.

Pero las numerosas marchas a favor de las 2 vidas que se efectuaron en todo el país, nos dan un testimonio de que existe un resto muy importante de argentinos que genuinamente confiamos en Dios y que hemos tomado conciencia de la verdadera lucha. Todavía hay esperanza y les exhorto a no desesperarse y a no tener miedo.

Casi con seguridad, hoy sentiremos la amargura de enterarnos que nos sumamos ilegítimamente a la pléyade de los países abortistas. Tanto como cuando se aprobó el divorcio o la ley que permite las uniones gay. Y en ambos casos, me pregunto: ¿se sienten todos tranquilos? ¿Lograron superar el rechazo natural? Como sociedad, ¿estamos mejor?

Creo que nos estamos ganando el boleto para que la ira del Justo baje sobre nosotros. El que esto escribe y su familia, por la Gracia infinita de Dios, todavía nos mantenemos fieles a Él; y sentimos todos lástima –en última instancia-  por todas esas almas que –en su inmensa soberbia e ignorancia- rechazan la Misericordia y tendrán –por eso- toda una eternidad para renegar de sus seguridades mundanas. Allá ellos.

Pero que sepan que seguiremos resistiendo, pues no se trata de ganar o perder un partido de fútbol, sino de ganar el destino trascendente de las almas junto a la Gloria y la Luz; que es una Verdad que excede todo razonamiento en contrario y toda medida ‘autosatisfactiva’, como está de moda decirle a la autosuficiencia y a la soberbia que prescinde voluntariamente del Creador.

 

Autor: Luis Ferreyra Viramonte -Director

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