HAMBRE Y SED DE JUSTICIA

Editoriales Miércoles 6 de Mayo de 2020

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Dr. Enrique Miranda al ser entrevistado

Al mediodía del domingo 03 de mayo, la policía la provincia de San Luis realizó un operativo en la puerta de la iglesia Virgen de Lourdes sobre avenida Aristóbulo del Valle, en la capital de esa provincia. A imitación calcada del gobierno comunista español, quien hizo lo propio en Sevilla.

Autor: Dr. LUIS FERREYRA VIRAMONTE - Director

En esa iglesia del padre José, un cura de más de 80 años, se celebraba una Misa con la participación de apenas 10 personas, y a raíz de la denuncia de unos vecinos llegó la policía y en una Trafic se llevaron detenidos a unas 8 personas. Entre ellas al abogado y ex comisario Enrique Miranda.

"Esto es un gran circo, acá no hay pandemia, esta prisión domiciliaria que sufre la gente en San Luis por parte del gobierno puntano, y por el Gobierno nacional, es una gran mentira", manifestó el abogado a Radio Nacional, lo que causó la reacción de un periodista a todas luces zurdo (de esos que llenan todos los espacios en la radio pública), quien trataba por todos los medios de poner un manto tremendista sobre el asunto, diciendo insistentemente que se había ‘violado la ley’ y que no ‘había excepciones a la cuarentena obligatoria’.

Nuestra Opinión

Muchos de nosotros hemos acatado voluntariamente (y lo seguimos haciendo) la cuarentena obligatoria, por cuanto hemos entendido que había que evitar que la enfermedad se propagara. De buena fe.

Pero a medida que transcurre el tiempo y la cuarentena –que ya tuvo dos prolongaciones presidenciales- parece no tener solución de continuidad, va revelando oscuros intereses tanto en el origen de la enfermedad como en el mantenimiento de la cuarentena. Ya sabemos que fue apuradamente declarada ‘pandemia’ por la Organización Mundial de la Salud; y a partir de ello, como un engranaje de relojería muy aceitado, los medios de comunicación de todo el mundo ayudaron a crear una neurosis colectiva e irracional, junto a una vorágine de informaciones cruzadas y contradictorias que no hicieron más que confundir a la población.

Los hechos que relatamos, revelan 2 cuestiones para mí muy importantes:

La Iglesia ha perdido toda influencia temporal en nuestra Patria, con lo que se ha perdido una larga batalla que comenzó con las invasiones inglesas (por darle una fecha).

Y ello es el resultado –según creo- de la cobardía, de la tibieza, de la indolencia o de la complicidad de nuestra jerarquía; ayudado todo esto, por un clericalismo aberrante de nosotros los laicos, a los que bien nos viene esa pasividad en aras de nuestra comodidad y justificación. Deberíamos redoblar nuestras oraciones por ellos e impulsarlos a dar testimonio de la Fe verdadera, asumiendo la crítica como una Cruz que debemos soportar por amor a nuestro Creador; y, además, animarnos a plantarnos frente al laicismo con la confianza puesta en Él. Sin miedo.

En segundo término, es claro que la ‘cuarentena’ de una ‘pandemia’ de dudosa existencia –más allá de la realidad de una enfermedad aparentemente muy contagiosa y de los necesarios cuidados que ello conlleva- tiene como objetivo un ataque directo a la práctica religiosa de los católicos; habida cuenta que tanto a los judíos ortodoxos como a los musulmanes, se les ha autorizado sus prácticas religiosas, sin límites de ningún tipo. La persecución comienza a hacerse esta vez muy evidente.

Toda la cuarentena obligatoria (que ya se ha convertido en encarcelamiento domiciliario) ha sido manejado por decretos de necesidad y urgencia que, además, NO han guardado los requisitos establecidos por la Constitución Nacional –art. 99- y, por lo tanto, NO RESULTAN OBLIGATORIOS para los ciudadanos. Pues sólo tienen este carácter, las LEYES dictadas por el Congreso de la Nación.

¿Pero a quien le importa la Constitución Nacional? ¿A los financistas dueños tanto del dinero como de las almas de las autoridades?

Los DNU podrán ser utilizados excepcionalmente. Tanto que el artículo 99 dice que “…El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo. Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos…”

Para eso necesitaban que fuera una ‘pandemia’ y la impusieron a fuerza –como hacen siempre- de publicidad y propaganda, aprovechándose de la pasividad borreguil de una población macerada por mucho tiempo en su ignorancia e incapaz de racionalizar lo que se le dice en la televisión. No importa si con ello se aumenta la pobreza, la gente no puede ganarse el pan y se quedan sin trabajo millones de personas. Lo peor es, que importa mucho menos que los jóvenes no tengan ninguna esperanza en el futuro.

Detener a una persona por no guardar la cuarentena, es materia penal. Por lo tanto, quien diga que violar la cuarentena (que no está prevista en el Código Penal como figura independiente) permite la privación de la libertad no sólo se equivoca radicalmente, sino que justifica las detenciones ilegales de miles de ciudadanos sin LEY PREVIA (art. 18 de la Constitución Nacional). En base a esto último, la policía sólo puede arrestar al ciudadano que haya violado la cuarentena y, lejos de formar una causa penal, debe devolverlo a su casa; y, como mucho -para casos de reincidencia- detenerlo por desobediencia a la autoridad que es un delito excarcelable.

Para la comisión de cualquier figura delictiva, hace falta DOLO o CULPA imprudente; además que debe demostrarse que se propagó una enfermedad, es decir, que estaba enfermo y contagió a otro. Si no padecía enfermedad alguna, no comete ningún DELITO por el que pueda ser condenado.

Creo que debemos comenzar a resistir el atropello y jugarnos un poco más por nuestra Fe; y las autoridades deberán entender que más que el alimento para el cuerpo, necesitamos comer del Pan de Vida. Pues no hay nada más importante que la salvación eterna. Si no creen en esto, tienen un serio problema. Pero no les alcanza todo el poder que tienen, para imponernos su laicismo anticristiano.

Debemos abrir los ojos y salir de nuestro caparazón de miedo irracional. En vez de imitar a tibios y codiciosos, debemos imitar a los santos de La Vendée que se opusieron a la Revolución Francesa: o bien a los cristeros de Méjico. Bien sabemos que aceptaron las consecuencias y son dignos de admiración.

No obstante, sabemos también que el virus ha sido ‘sembrado’ por tenebrosos personajes para diezmar a la población más vulnerable, es decir, existe y es un arma biológica muy letal. No en la medida que se esperaba, pero toda vida es necesaria en este mundo. Por lo tanto, no caben dudas que debemos tomar precauciones y evitar el contagio activo o pasivo. Pero existen formas de combatir la enfermedad y no sólo con el arresto domiciliario o con la prohibición inconstitucional de reunirse –con los debidos cuidados sanitarios- que evidentemente es selectivo: No se nos permite participar de una Misa, pero sí se convierten las iglesias en vacunatorios y las parroquias ayudan con sus comedores comunitarios. ¿Cómo podemos entender esto si no es por que el odio a nuestra religión ha comenzado a esparcirse hasta tocar las necesidades espirituales más profundas?

Por último: Lo descripto no es ninguna ‘revelación divina’ ni mucho menos, sino el empleo de una lógica elemental. Si nosotros nos damos cuenta, la jerarquía –infinitamente más informada y con mayores conocimientos intelectuales- no puede ignorarlo.

Nuestro Señor nos ayuda, sin dudas, pero nosotros debemos ayudarlo a Él y a todos nuestros hermanos que van siendo empujados a las periferias existenciales. Estamos obligados a denunciar las injusticias; y la continuidad arbitraria de una cuarentena sin miras de solución, es una verdadera injusticia.

 

Autor: Dr. LUIS FERREYRA VIRAMONTE - Director

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