RELIGIÓN, ESTADO Y POLÍTICA

Editoriales Domingo 12 de Mayo de 2013

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Revolución Francesa: El inicio

Este Documento sobre Religión, Estado y Política nace desde la inquietud de poder analizar pero más que nada examinar y exponer la moda política y social de estos últimos siglos sobre el estado laico, el laicismo y su indirecta prohibición o eliminación de determinados puentes con la religión, principalmente la Cristiana. En el mismo veremos los pro y los contra con los que se enfrenta esta corriente política y social. Pero esencialmente trataré de desentramar lo que parece ser una verdad suprema, que para ciertos intelectuales, políticos, y hombres de la sociedad no puede abandonarse en absoluto y así, practicarse de manera obligatoria como ellos pretenden.

OBJETIVO ANTICRISTIANO

Laicismo es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende, favorece, y en estos últimos años viene ya imponiendo la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, por más que esa sociedad no lo sea en su mayoría.

Pero esto sería justo, en una sociedad que ha abandonado plenamente sus creencias y a la propia religión como orden desde hace siglos de vida. Aunque cabe preguntarse si es justo o sería justo que una sociedad aún en contra de los principios que por naturaleza se desprenden como buenos ejemplos para la humanidad, los abandonase en su mayoría por mero capricho. ¿Sería bueno renunciar a ellos aún por deseo de una mayoría o minoría caprichosa?

En este tiempo, el laicismo emprendió no solo su separación religiosa, sino una especie de persecución indirecta no tanto a la religión, sino a los Principios que la religión por excelencia y que hasta el día de hoy sigue siendo la de mayor membresía, y la misma es la Cristiana.

El concepto de "Estado laico", que es la oposición al del "Estado confesional", surgió de la separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX.

Los laicistas dicen que su postura garantiza la libertad de conciencia además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión. El laicismo persigue la secularización del Estado, y en estos últimos tiempos, busca que su propia creencia se vuelva como la ‘religión’ del Estado, algo que termina siendo una terrible contradicción en sí misma. ¿Porque una creencia particular hacia algo, sea que cree que el Estado y la Religión deben de estar separadas, puede ser más positiva que la religión Cristiana?

CRISTIANISMO DEMONIZADO

Quién protege e intenta defender los fundamentos y principios básicos del Cristianismo desde una confesión Cristiana, también es tratado por los grupos laicistas, de izquierda y otras organizaciones más, como leproso o un tumor con pies. Es impresionante como la demonización de los Cristianos esta a la orden del día por personas que objetan desde un fundamentalismo prejuicioso lo que aquí aparece. 

A lo que debemos de preguntarnos: ¿Es mala la religión Cristiana como para separarla del Estado Nacional y sus instituciones? ¿Porque eliminar todo acercamiento con la misma y volver a los establecimientos públicos lo más alejados del Cristianismo?

También conviene preguntarnos: ¿Porque algunas religiones menores en número como la judía es defendida de todas las maneras posibles, cuando por ejemplo se hacen pintadas en su contra o en contra de sus miembros y la religión Cristiana puede sufrir todo tipo de ataque, agravio, insulto, burla y persecución sin que ningún político y medio de comunicación digan algo?

Nuestra Constitución Nacional dice en su Artículo 2° que el Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano.

Y un poco antes, en el Preámbulo dice algo espectacular a lo cual no podemos ignorar: “invocando la protección de DIOS, fuente de toda Razón y Justicia.

Al sostener esta declaración, la Constitución, ¿Está persiguiendo a quienes no son católicos? ¿Prohíbe a otros de distintas religiones a no postularse como funcionarios, políticos, diputados, incluso presidentes? ¿Persigue a los ciudadanos que confiesan o no distintas religiones? De ninguna manera, solamente estipula la identidad argentina en su máxima representación. Nada más, los creyentes evangélicos, los judíos, los musulmanes, y otras religiones deberán de crecer en número, para algún día futuro poder plasmar algún cambio si así lo desean. Y lo dice alguien que no es católico.

¿Es válido que por errores cometidos por líderes religiosos del Cristianismo en la antigüedad o algunos de la actualidad todos tengamos que llevar el rotulo de fascistas, inquisidores o fundamentalistas al expresarnos Cristianos? ¿Qué culpa tenemos de los errores de hace siglos atrás, quienes nos confesamos Cristianos y defendemos los principios básicos de la Fe?

Las respuestas a todas estas preguntas no solucionaran la persecución indirecta y no clara que sufrimos los Cristianos actualmente, ya que no hay respuesta racional para el fundamentalismo que expresan los laicistas u otras organizaciones que han desatado la nueva caza de brujas del siglo XXI contra todo creyente que no piense como ellos.

DEFINICION DE LAICO  

Laico: (Del lat. laĭcus). Que no tiene órdenes clericales. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa.

Hay que decir que el Estado argentino como se desprende de la definición de laico, no recibe órdenes de las jerarquías eclesiásticas y es independiente de cualquier religión. El hecho de sostener el culto católico, es sólo una cuestión de defender y proteger las creencias Cristianas en la sociedad debido a sus sinceros valores y mandatos divinos. Pero claro, el laicismo va más allá, y quiere en nombre de un “estado laico” hacer desaparecer de nuestras instituciones todo tipo de relación y vínculo con su enemigo principal: el Cristianismo.

Si bien puede interpretarse esta definición como tocante solamente a la religión católica, en la actualidad se da este sentido más amplio de cualquier religión, específicamente las que tienen raíz Cristiana. Por eso es que la primera definición que podemos hacer, es que el laico es aquel que no obedece órdenes de sacerdotes, ni pastores, ni otro tipo de líderes religiosos.

EL ESTADO LAICO NO EXISTE

Desde el punto de vista que al Estado lo componemos los hombres de carne y hueso, es que no podemos olvidarnos que de cierta manera el vacío teológico o ideológico no existe. Todos tenemos un punto de partida, ciertos presupuestos básicos en los que creemos. Todos creemos algo. Aun el ateo tiene una creencia: cree que Dios no existe.

Por eso, el “Estado laico” no existe. No se puede vivir en sociedad a partir de la nada, con un total vacío teológico o ideológico. Ese pretendido "Estado Laico”, es una falacia, una irrealidad. Pues siempre subyace una idea (ideología), o una creencia (teología) de las que se establecen los criterios o parámetros válidos para la convivencia social. Tanto los ateos, o laicos creen en algo.

Pero es importante aportar estadísticas sobre los religiosos en nuestro país y puedan llegar de esa manera a una conclusión.

Les guste o no a algunos, la Argentina pertenece a esta parte del mundo en la que la inmensa mayoría es cristiana, formada por católicos, evangélicos y ortodoxos. Y según la encuesta FONCYT*, el 85,5 % de la población argentina es cristiana (católicos 76,5% / evangélicos 9%). El 3,2% de otras religiones. Y el 11,3 %, indiferentes, agnósticos, ateos…

Silvina Premat, de la Redacción de LA NACIÓN, dice: “En sintonía con los resultados que muestra la encuesta en los países de América Latina, el 80% de los argentinos se define como religioso y sólo un 2% señala que es ateo convencido. En nuestro país se advierte, además, una tendencia creciente de la religiosidad, al comparar los resultados con otros sondeos realizados en los últimos 20 años. En 1984, el 62% se proclamaba religioso, proporción que ahora creció al 80%. En ese período, los "ateos convencidos" bajaron del 5% al 2%. Los musulmanes son entre el 1% y el 1,5% de la población. Y los judíos entre 0,7% y el 1%.” O sea, como se comprueba, todo lo contrario al discurso influyente de los laicistas, la religión en vez de retroceder, ha crecido, y el ateísmo, en vez de crecer según la moda actual del laicismo, ha bajado considerablemente.

Por eso, bajo las estadísticas de que en nuestra Nación la mayoría de la población es de Fe Cristiana, y que la premisa del Estado laico no es razonable por el mismo punto que todo el mundo cree en algo mas allá de lo divino o no, es que ese Estado laico no existe, por ende, nada se puede construir sobre lo que no tiene argumento racional o lógico.

LEYES DESDE EL ORDEN NATURAL

Las leyes argentinas, como las leyes de las naciones en general, tienen su raíz en la Biblia. Desde un aspecto natural, humano, científico, moral y ético, nuestras leyes tienen un apoyo en lo que expresan los mandatos y consejos de las Escrituras que tienen miles de años de vida.

Esto quiere decir que de acuerdo a lo que se encamina como regla y estatutos de vida humana y de la creación en general, tenemos bases netamente Cristianas, pero en aspectos litúrgicos, o que no tengan apoyo desde la ciencia, la razón, y la naturaleza, sino que estas, apoyan ciertamente los mandatos bíblicos. Precisamente el orden natural, es lo que hayamos en la Biblia, con lo que respecta al cuidado individual, a la convivencia colectiva, y a los parámetros con los cuales las civilizaciones modernas conviven en armonía.

Las doctrinas sociales de ambas religiones mayoritarias de la Argentina son sanas, rectas y loables. Sus fines son sinceros y sin daño alguno. En esto no podemos mirar la acción de antiguos líderes que respondieron equivocadamente sin cumplir lo que dicen estos estatutos que encontramos en la Biblia para demonizar y prejuzgar al Cristianismo por el error de algunos que se dijeron pertenecer al mismo.

“…Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia…”

Dios ha sido y es el punto de partida de nuestra Nación. Los cristianos somos una inmensa mayoría. ¿Por qué borrar de un solo plumazo la propia identidad nacional en la cual los héroes nacionales creyeron, abrazaron y hasta defendieron?

JESÚS, EL CÉSAR Y LA RELIGIÓN

Es preciso mencionar y clave hacerlo, que las palabras por las cuales los laicistas o el laicismo pretenden erigir sus bases para la eliminación de la religión Cristiana en las instituciones del Estado o la sociedad, son precisamente las palabras del mismo Jesucristo, a quienes estos pretenden eliminar los frutos de sus palabras y enseñanzas. Pero la contradicción se eleva cuando la base para la misma afirmación que hacen de las palabras de Jesús, nacen de una interpretación errónea que hacen de un pasaje donde se acercan fariseos y funcionarios de Pilato para tenderle una trampa. Así, se autoriza la creencia de los que quieren hacer desaparecer a la religión del espacio social, y llevarla solamente al plano de lo individual, o sea, desde la base de una interpretación teológica pero errada absolutamente, aunque para esto tenemos que repasar las palabras de Jesús, y hacer un breve estudio de lo que significan las mismas.

MATEO 22:17-21

17 Danos tu opinión: ¿Está permitido pagar impuestos al césar o no?

18 Conociendo sus malas intenciones, Jesús replicó: —¡Hipócritas! ¿Por qué me tienden trampas?

19 Muéstrenme la moneda para el impuesto. Y se la enseñaron.

20 —¿De quién son esta imagen y esta inscripción? —les preguntó.

21 —Del césar —respondieron. —Entonces denle al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.

 

Debido a que los laicistas fundamentan su creencia y doctrina a partir de palabras del mismo JESÚS, es que tengo el deber de examinar con detenimiento el pasaje en cuestión. Él, solo tenía que contestar si, o no a la pregunta de los fariseos, pero esquivó la respuesta y sólo la da más para la interpretación interna de ellos que para la aclaración. Es una diatriba inteligente cuando NO se quiere responder. Es delegar la respuesta en la definición individual de quien la formula, y no en la persona que se le pide que la de.

Solo puso en sus mentes la elaboración de lo que es del Cesar. Porque si JESÚS daba la respuesta negativa, sería llevado allí mismo a la cruz acusado de rebelión al asegurar que era malo pagar impuestos al César, o los discípulos (la mayoría nacionalistas) se hubieran alejado de Él, si hubiese contestado que era bueno hacerlo. Porque si no, el hubiera contestado sí o no. Pero es clave preguntarnos en esa respuesta individual: ¿Qué es lo del Cesar? Y ¿Qué es lo de DIOS? ¿Es posible que el dinero, el poder, el gobierno, las personas, la Justicia, el Bien, y lo que se toca NO sean de DIOS, pero si de un hombre? En todo caso, es este esquivo de JESÚS, una separación entre Estado y religión? De esta manera, JESÚS no separa Estado con religión, da la interpretación en la mente ajena.

Dar a DIOS lo que es de DIOS, y al César lo que es del César no es motivo para separar nada, ya que no lo dice en ninguna parte del pasaje. 

Entonces, ¿Es válido dar a esta interpretación, y no al pasaje en cuestión, un camino que realmente es otro? ¿Está diciendo Jesucristo que lo del Cesar, es inseparable con lo de DIOS? ¿Separo lo que es del César y lo que es de DIOS haciendo una separación entre estado y religión? La respuesta es NO. Solo esquivo dar el sí y el no.

CONCLUSIÓN

Está claro el objetivo directo e indirecto que traza al laicismo en estos días: un anti Cristianismo basado en el odio y la irracionalidad, que atenta contra los principios que abraza la FE. Y que quede más que claro, no estoy hablando de la religión desde aspectos rituales y dogmáticos que en la mayoría de los casos son expresados en un ámbito privado y personal. Tampoco es el deseo imponer sobre las personas nada de lo que no se entienda, ni los deseos personales de algún Mesías que se pretenda iluminado, sino que hablo de los valores, creencias básicas y centrales que tienen sustento en los principios humanos y naturales, que son los que la historia humana ha podido abrazar desde la existencia del Cristianismo y por los frutos de sus luchas, no sin ser antes el chivo expiatorio de los que no entendieron su amor, la pasión por la Justicia y el bien como la sana y espectacular utopía de un mundo distinto y recto.

Vemos como el rotulo que los laicistas se preocupan en poner es dirigido a los Cristianos netamente, y que hacen todo lo posible para presentarnos como la peor escoria de la humanidad, ignorando oscuramente y no sin un objetivo previo los procesos de cambios sustanciales que el Cristianismo ha dado a la humanidad en los derechos humanos y las instituciones que hoy existen, como los sistemas políticos actuales.

Es claro también la contradicción del pensamiento laicista, que basa su teoría -primero- en una afirmación mal interpretada de Cristo, como en la afirmación de que nadie puede decirse que no cree en nadie o nada. Todos creen en algo, ya sea el Cristiano, o el ateo cuando cree que DIOS no existe. Por eso es que en definitiva, ese estado laico que el laicismo pretende, no existe, ya que no puede basar en una neta contradicción como en lo fácilmente refutable su idea y creencia.

Queda entonces demostrado que lo que se intenta demostrar mediante el laicismo, carece de todo argumento y razones racionales y creíbles. Pero también deja en claro un aspecto a tener en cuenta: que si el laicismo y su avance o proyecto no puede ejercer mayor influencia en el estado, la política y la sociedad, el Cristianismo queda expresamente bien parado ante sus intentos de demonizarlo y hacerlo desaparecer indirectamente o excluirlo al régimen individual o personal.

Autor: Ezequiel Génesis

Comentarios

fernando miguel yunes
Sábado 18 de Mayo de 2013

Entre Estado e Iglesia debe haber independencia y mutua colaboración. Los creyentes somos miembros de la Iglesia y ciudadans del Estado. "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" indica, en primer término, que el César, El Estado, no es dios y no debe erigirse como un absoluto sobre las personas, porque éstas son trascendentes al Estado porque son para Dios. Esta cuestión define dos cosas: a) el Estado y el poder son medios al servicio de las personas y el bien común; b) la legitimidad de ejercicio del poder político se basa en el respeto que impone el límite de la dignidad y libertad de las personas. Finalmente las personas como ciudadanos del Estado tenemos responsabilidades para con él mismo, a fin de que pueda cumplir eficazmente su finalidad de servir al bien común, entre otras pagar los impuestos, obedcer a la ley, contribuir a la paz social, acompañar con crítica constructiva y acciones proactivas en la comunidad la gestión de los gobernantes.

Respuesta enivada el Sábado 18 de Mayo de 2013

Excelente tu comentario. Gracias!!!

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