SOBRE LA BANDERA LGTB EN EL PARQUE SARMIENTO

Editoriales Lunes 29 de Junio de 2020

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Hemos visto a periodistas escandalizarse de la reacción de los ciudadanos ante la utilización de un mástil para izar la bandera gay. Parecen volverse locos, porque la gente común, la mayoría de los argentinos y en especial los que se jugaron la vida en Malvinas, no acepten las imposiciones de ese colectivo minoritario.

Autor: Dr. LUIS FERREYRA VIRAMONTE - Director

¿Para qué fue instalado el mástil del Parque Sarmiento, con el dinero del municipio, es decir, de los cordobeses?

Para izar la enseña Patria. Sin alternativa.

¿Quién es el Intendente Llaryora, originario de San Francisco, para cambiar el destino de este bien público?

Lo mismo con cada lugar en donde los funcionarios han permitido que pequeñas minorías impongan su ideología torcida y llena de odio, a las inmensas mayorías de los argentinos que queremos para nuestros hijos una vida plena de paz y trabajo; no de la egoísta visión de algunos, que busca la aceptación de sus propios vicios y oscuros deseos sexuales.

Todos sabemos el origen y el objetivo de esta arremetida de lobbies que insisten en normalizar conductas reñidas con la sexualidad natural; y, sobre todo, asumido como una forma de ataque directo a la familia formada por un hombre, una mujer y sus hijos.

Nada tenemos en contra de los homosexuales de cualquier tipo, pero no tenemos por qué aceptar como normales sus desviaciones y mucho menos que nos obliguen –amparados por el poder oficial- a arriar nuestra Insignia Nacional de un mástil implantado con un fin determinado y absolutamente distinto al de dar publicidad al ‘orgullo’ gay.

Si quieren izar su bandera, cómprense un mástil con su dinero y pidan autorización para emplazarlo en algún lugar que no moleste a los que no estamos de acuerdo con su ideología. Pues los símbolos son importantes para todos los mortales; y poner la bandera gay en un mástil que fue creado para la Bandera Argentina, no sólo cambia la finalidad del bien público, sino que se transforma en un delito perseguible de oficio. Claro que no tenemos ni fiscales ni jueces que pongan las cosas en su lugar. ¡Cuánta necesidad tenemos de encontrar 100 jueces honestos y valientes!

Lo concreto es que apoyamos profundamente la acción concreta de quienes bajaran el estandarte gay e izaron la gloriosa Bandera de nuestra Patria.

 

Autor: Dr. LUIS FERREYRA VIRAMONTE - Director

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