Desmesuras en un debate aparentemente democrático

Sociedad Miércoles 15 de Agosto de 2018

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Congreso

El arzobispo emérito de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en el programa “Claves para un Mundo Mejor”, que se emitió por el Canal 9 el sábado 11 de agosto, efectuó una serie de reflexiones acerca de algunas “desmesuras” que se vieron en torno al debate por la ley de aborto, y concluyó en que “gracias a Dios la mayoría de los senadores no cayó en la desmesura”. El prelado explicó que “desmesura quiere decir falta de medida, sucede cuando se rompen todos los cuadros, o sea cuando se hacen cosas que son inverosímiles. Lo que los griegos llamaron hybris.

"Hace un par de meses -comenzó diciendo monseñor Aguer- el Presidente de la Nación manifestó su satisfacción por haber habilitado sobre el aborto un debate histórico propio de la democracia. Tales fueron sus palabras, y además allí exhortó a dirimir las diferencias con respeto. Eso es lo que se ha dirimido y ya sabemos el resultado. El decir del Presidente de “dirimir las diferencias con respeto” podría traducirse así: “¿lo matamos al niño por nacer o defendemos las dos vidas y salvamos al bebé que está en el seno de esa mujer?”. 

Cifras delirantes e incomprobables 
“Quiero referirme a las desmesuras que se manifestaron durante este debate aparentemente democrático. La primera desmesura es la cantidad de cifras que circularon, cifras absolutamente incomprobables, cifras delirantes pues se dijo que hay cientos de miles de abortos que se producen cada año. Miles de mujeres morirían cada año, así se dijo. Se ha comprobado que todo eso es falso”

Millones de dólares bancaron la campaña abortista 
"La segunda desmesura -señaló monseñor Aguer- es esta: la cantidad de millones de dólares que vinieron de los grandes centros universales del poder, de Estados Unidos sobre todo, de su Costa Este, que es desde donde se bancó la campaña de Hillary Clinton, que es una famosa abortista. Llegaron aquí cientos de miles de dólares, millones de dólares, para bancar la campaña abortista. No nos engañemos, no son pobres mujeres las que han agitado todo este debate aparentemente democrático”

Intromisión del ministro de Salud de la nación 
El arzobispo emérito continuó: “Sigo con las desmesuras: la participación del ministro de Salud de la Nación doctor Adolfo Rubinstein. Dos senadores protestaron, con toda razón, diciendo que la presencia en el debate del Senado de un ministro del Poder Ejecutivo era una intromisión de otro Poder. Y lo peor de todo es lo que el doctor Rubinstein dijo. Es ministro de Salud de la Nación y presentó el aborto como un caso de salud pública. Yo le diría con respeto: perdón señor ministro: ¿por qué no atiende los problemas de la salud pública que constituyen su oficio? Recorra los hospitales, y lo digo porque conozco los hospitales de esta región, y los de otros lugares, recoja las quejas de los médicos y de las enfermeras que hacen con una generosidad extraordinaria y patriótica todo lo que pueden. Pero el Ministerio de Salud Pública de la Nación, no funciona porque es evidente que la salud pública de la Argentina es un desastre. Por eso señor ministro, usted tiene mucho trabajo por hacer antes que ocuparse del aborto. De paso: acuérdese de la salud del niño por nacer, al cual usted propone liquidar”

Mujeres que quieren quemar iglesias 
En un momento de sus reflexiones, monseñor Aguer expresó: “Voy a poner la frutilla sobre la torta de crema con otra desmesura, un disparate. Circula en las redes sociales un video que muestra a un grupito de mujeres salteñas (no tienen cara de pobres) con pañuelos verdes, que se atrevieron a profanar el Himno Nacional Argentino, uno de nuestros símbolos patrios. Eran muy pocas, pero con una bocina y a los gritos decían, cambiando nuestro Himno, algo así: “Feministas del mundo responden, a la amiga abortera ¡salud! Sean eternos los abortos que sabemos realizar, esas ganas de orgasmos vivamos, o juremos iglesias quemar”. Al decir “juremos iglesias quemar” tengo la impresión de que esas personas, pobrecitas, ignoran la historia argentina, porque decir eso es dar un traspié fenomenal”

Antecedente histórico: la quema de las iglesias en 1955 
“Esa promesa de 'quemar iglesias' tiene un antecedente histórico comprobado", recordó el prelado. "En el segundo gobierno del General Perón, desde la tarde del 16 hasta la mañana del 17 de junio de 1955 ardieron las iglesias históricas del centro de Buenos Aires: Santo Domingo y su convento, San Francisco, San Ignacio, la Curia Eclesiástica en la que se perdió un archivo valiosísimo de siglos y siglos, San Nicolás de Bari, la Merced, y otras. ¿Por qué ocurrió eso? Los “muchachos peronistas” se animaron. El General dijo: van a hacer “algunas cositas” y hay quienes sostienen que él pensaba que iban a quemar el Barrio Norte, donde vivían los oligarcas, como se los llamaba en aquella época. Pues no; salieron a quemar iglesias. 

La Masonería en el segundo gobierno de Perón 
Aquí monseñor Aguer se pregunta acerca del porqué de la quema de las iglesias, y responde: "Ese segundo gobierno del General Perón, es penoso decirlo, estaba copado por la masonería. El vicepresidente Alberto Tessaire era masón, el ministro del Interior Ángel Gabriel Borlenghi era masón, el ministro de Asistencia Social y Salud Pública Raúl Conrado Bevacqua era masón, el Jefe de Policía Miguel Gamboa obedeció todas esas órdenes y el Jefe de Bomberos y los bomberos recibieron la orden de no apagar el fuego. Ardieron esas iglesias. Yo era niño y recuerdo que me llevaron a ver lo que había sido esa devastación. Imágenes históricas preciosas destruidas y esas iglesias históricas quemadas. Recordando eso ¿cómo se puede decir hoy día “o juremos iglesias quemar”? ¿Se atreverán a hacerlo después del resultado? 

El arzobispo emérito de La Plata concluyó así: "¿Este es el debate democrático del cual se ufanaba el Presidente?”. Gracias a Dios la mayoría de los senadores no cayó en la desmesura. Hay que revisar qué entendemos por democracia”.+ 

Fuente: AICA

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