Si Macron es Napoleón, el Dos de Mayo ha empezado en Sevilla

Sociedad Domingo 23 de Junio de 2019

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Macrón-Peláez

Si Macrón usa a Rivera, a modo de Pepe Botella (José Bonaparte), para mangonear en la política española, el Dos de Mayo ha empezado en Sevilla y no con un alcalde como el de Móstoles sino con una edil de la oposición, Cristina Peláez, de Vox. Podrían suscribirían su discurso Tocqueville, Lincoln, o Luther King.

Al sistema socialdemócrata, eurócrata y globalista, le ha salido un china en el zapato. El despotismo tecno, que tiene en Macrón su punta de lanza, ha encontrado en la vieja España la resistencia de un puñado de Astérix. Un partido pequeñito, que rema contracorriente, y que tiene la insolencia de defender una serie de valores (soberanía nacional, libre mercado, familia y vida, derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos etc.) que se dan de tortas con el sistema.

A lo que ellos llaman la “extrema derecha” ni agua. Es la orden que el Napoleón de Playmóvil ha dictado a Pepe Botella (Cs), para que Vox no pinte nada en los pactos municipales y autonómicos. Tal cual: “El Gobierno francés advierte a Ciudadanos de que ‘no acepta ambigüedades’ con Vox y baraja romper la ‘cooperación’”. Ha llegado a amenazar con replantearse la “cooperación política” con Rivera si pacta alguna  “plataforma común” con la ultraderecha”.

Ya se vió en Andalucía, donde Cs puso todo tipo de palos en la rueda para no teñirse de “verde” y para que Vox quede, en la práctica, en un cero a la izquierda. Está costando Dios y ayuda que el dúo gobernante PP-Cs “compre” las propuestas del grupo que encabeza el exjuez Serrano, en materia de Memoria Histórica o de Violencia de Género.

Y se está viendo en otros municipios como Madrid, donde lo que PP pacta con Ciudadanos descafeina considerablemente lo que PP había acordado con Vox, en todo lo relacionado con valores, familia y vida. El sistema, como el dinosaurio de Monterroso, se resiste. Es lo que tienen las criaturas del Jurásico… ellos no lo saben, pero su era tiene fecha de caducidad.

Pero si Macron es su Napoleón y Rivera, su Pepe Botella, Sevilla puede ser Móstoles, aunque en este caso no se trate de un alcalde -como Andrés Torrejón en 1808, el de “la patria está en peligro”- sino una concejala en la oposición, Cristina Peláez, de Vox. El mismo partido que advierte que «sólo aceptamos órdenes de los españoles que nos votan y no de partidos extranjeros»,

En el acto de constitución del nuevo consistorio, Peláez ha pronunciado una palabras que son una tarjeta de presentación y, a la vez, un manifiesto ideológico. Sus apelaciones a la libertad del ciudadano, a la necesidad de embridar al Leviatán del Estado, y la defensa de valores básicos de la democracia y de la civilización, son una rara avis en la historia reciente de España. Y un mensaje transversal que podrían suscribir sin pestañear Tocqueville, Lincoln, o Martin Luther King.

Por primera vez en décadas se ha oído en una tribuna de gobierno ideas como las siguientes:

-Que los padres tienen derecho a transmitir a sus hijos sus propios valores, y no los que dicte el Gobierno de turno.

-Que los ciudadanos no tienen por qué aguantar una ley de Memoria Histórica que con la excusa de cerrar heridas del pasado, siembra rencores en el presente.

-Que la violencia no tiene género y la vida de un hombre o de un niño vale tanto como la de una mujer; y es una aberración ideológica poner bajo sospecha legal a todas las personas del sexo masculino por el mero hecho de haber nacido varones.

-Que la vida humana comienza en la concepción y que abortar es matar al ser humano más indefenso por más que se pretenda encubrir como un derecho.

-Que es preciso reducir el peso del sector público y bajar los impuestos para dinamizar la economía, porque donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos.

Y que la piedra angular de todo programa político radica en la dignidad de la persona.

Cuatro verdades como puños que -salvo honrosas excepiones- la clase política española había ocultado interesadamente durante décadas. Pero más vale tarde que nunca. Como dijo la edil sevillana, citando al Nobel ruso Sozhenitsin, “una palabra verdadera pesa más que el mundo entero”.

Como ya advertimos tras las elecciones, PP y Cs tratarán de ningunear a Vox para convertirlo en un ayuda de cámara mudo y sordo que se limite a poner y quitar las botas al señorito y pasar el plumero por los cuadros.

Puede que incluso la aventura de lo abascalistas quede en un quiero-y-no-puedo. Pero con este Dos de Mayo a la andaluza, con el bando de la concejal Peláez, ha comenzado la batalla de las palabras, la batalla de los discursos. Así empiezan los cambios de tendencia, con alcaldes de pueblo enfrentándose a los mayores ejércitos, como la Grande Armée como la de Napoleón, o alfeñiques con honda viéndoselas con Goliats.

Ahí tienen a Estados Unidos, donde la defensa de la vida desde la concepción está ganando la batalla, algo impensable hace sólo tres años. Por primera vez desde hace casi medio siglo (la sentencia del caso Roe vs. Wade), las leyes de varios Estados están imponiendo fuertes restricciones al aborto, con casos tan significativos como Alabama, que lo prohíbe en cualquier etapa del embarazo, sin excepciones por violación o incesto.

La tendencia, avalada por los jueces provida del Tribunal Supremo, puede convertirse en un hito de la democracia y del Estado de derecho, si se consigue acabar con la legitimación social de la muerte de inocentes.

¿Ocurrirá lo mismo en Europa, con la defensa de la vida, o con el fin de la ideología de género? Por algo se empieza, léase el bando de la edil sevillana. Nadie hubiera imaginado el cambio de tendencia abortista en EEUU. La prueba es que hasta The New York Times ha llegado a publicar en un columna: “El embarazo mata, el aborto salva vidas”. Muy desesperados deben andar.

Fuente: ACTUALL

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