China prepara la obra de ingeniería más audaz del mundo

Difusión Viernes 3 de Noviembre de 2017

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Desierto de Taklamakán

La primera vez que se barajó la posibilidad de verter agua desde el Tíbet hasta Xinjiang fue durante la dinastía Qing, en el siglo XIX, pero nunca pasó de la fase de borrador debido a los enormes costes del proyecto, el reto que supone para la ingeniería, el posible impacto medioambiental y las potenciales protestas de los países vecinos. Ahora China lo intentará: llevará agua desde el Tíbet hasta el desierto de Taklamakán.

 

Un túnel de 1.000 kilómetros en China, que se convertiría en el más largo del mundo, llevará agua desde el Tíbet hasta el desierto de Taklamakán, en Xinjiang (noroeste), si sale adelante el proyecto en el que trabajan ingenieros del país.

Según informó este lunes el diario South China Morning Post, esta obra de ingeniería transportará el agua del río Brahmaputra hasta el desierto de Taklamakán, que ocupa una superficie de 270.000 kilómetros cuadrados, equivalente a más de la mitad del territorio español.El desierto de Taklamakán o Takla Makan es un gran desierto de Asia Central, en la Región Autónoma Uigur de Sinkiang en la República Popular China. Es el 2do. desierto de dunas de arena más grande del mundo (tras el del Rub al-Jali), con dunas que oscilan entre 100 m y 300 m de altura.

El nombre es probablemente un préstamo al uigur de la palabra árabe "tark", que significaría "abandonar, dejar solo, dejar atrás", + "makan", "lugar".​ Una etimología popular afirma, erróneamente, que Takla Makan significa "entra y nunca saldrás" o también "mar de la muerte".

Una vez construido superará con creces al acueducto subterráneo de Nueva York, actualmente el más largo del mundo, con 137 kilómetros de longitud. Desviaría el rio Yarlung Tsangpo, que a su paso por la India se convierte en el Brahmaputra, que muere en el Ganges en Bangladesh.

El río se origina en el monte Kailāsh y recorre unos 1.700 km drenando la región septentrional de los montes Himalaya tras entrar en las gargantas cercanas a Pe. El cañón tiene una longitud de unos 400 km a partir del monte Namcha Barwa (7.756 m) y atraviesa varios elevados y escarpados cordones montañosos. Sus aguas caen desde aproximadamente 3.000 m en las cercanías de Pe hasta el fin del cañón, descendiendo 2.240 m durante 200 km entre grandes paredones de más de 1.500 metros de altura; por este motivo abundan en el curso las cascadas, los saltos y torbellinos, estando constantemente espumosas las aguas.

Tras recorrer la cadena oriental del Himalaya, el río ingresa en el estado indio de Arunachal Pradesh donde comienza a ser llamado Brahmaputra.

En China, el túnel que ahora ostenta el récord tiene 85 kilómetros y se encuentra en la provincia de Liaoning (noreste, en la frontera con Corea del Norte), pero en agosto pasado el Gobierno inició la obra de otro que medirá 600 km, y estará terminado en 8 años, en Yunnan, al sur del país.

Una obra mayúscula

Este último, lo suficientemente ancho como para permitir la circulación de 2 trenes de alta velocidad y que atravesará montañas a miles de metros por encima del nivel del mar, servirá de ensayo de la nueva tecnología, los métodos de ingeniería y la infraestructura necesaria.

Yunnan es 1 de las 22 provincias que, junto con las 5 regiones autónomas, 4 municipios y 2 regiones administrativas especiales, conforman la República Popular China.

Tiene más de 40 millones de habitantes, es algo menor que Paraguay y algo mayor que Alemania, y tiene pasos fronterizos con Laos, Birmania y Vietnam.

Numerosos indicios apuntan a esta región como el origen de la Peste Negra, que propagarían los mongoles hasta Europa, devastando el continente.

Su geografía es muy montañosa en la zona fronteriza con el Tíbet y con grandes valles en las tierras bajas. El punto más alto de la provincia es el pico Kagebo, de 6.740 metros de altitud.

 

En cuanto al futuro túnel, unirá el Tíbet y Xinjiang, según informa el diario.

La meseta del Tíbet impide que la lluvia que trae el monzón desde el océano Índico alcance Xinjiang, aislada al norte por el desierto de Gobi y al sur por el de Taklamakán, lo que deja un 90% de la región no acondicionada para la vida humana.

La meseta del Tíbet ocupa gran parte de la Región Autónoma del Tíbet y de la provincia de Qinghai, en la República Popular China, y de la región india de Ladakh, en Cachemira: 1.000 km de ancho por 2.500 km de largo, y una elevación media de 4.500 metros. Es llamada "el techo del mundo", con un área de 2,5 millones de km2 de extensión (cerca del tamaño de la República Argentina y cuatro veces el tamaño de Texas o Francia)

La meseta tibetana limita al noroeste con la cordillera Kunlun, que la separa de la cuenca del Tarim, y al noreste con las montañas Qilian, que separa la meseta del desierto de Gobi. La meseta limita al sur con el valle del río Yarlung Tsangpo, que fluye a lo largo del pie del Himalaya. Al este y sureste, la meseta da paso a la geografía arbolada y abrupta de montaña de los nacimientos de los ríos Saluin, Mekong y Yangtsé. En el oeste está rodeada por la curva de la abrupta cordillera de Karakoram del norte de Cachemira.

“El proyecto de canalización de agua en Yunnan demuestra cerebro, músculo y herramientas para construir túneles extremadamente largos en terrenos hostiles sin hacer saltar la banca”, lo que dará confianza a las autoridades para aprobar el de Xinjiang, explicó un investigador de la Academia China de Ciencias al periódico chino. “No debe haber dudas de que China construirá el túnel”, apuntaba a Quartz el investigador Lobsang Yangtso, de la International Tibet Network.

Problemas

Hay 2 grandes dificultades en el proyecto:

 que los gobiernos de la India y Bangladesh alcen la voz por el desvío del caudal. “Podría se desastroso para ellos”,dice Yangtso; y que tanto la meseta de Yunnan como la del Tíbet son zonas propensas a sufrir terremotos y cuentan con muchas fallas activas. Los ingenieros a cargo del proyecto podrían haber dado con una solución: se utilizarán materiales fuertes pero flexibles y resistentes al agua que unirían las tuberías de cemento, a imagen y semejanza de los vagones de metro, unidos unos a otros por acordeones.

La primera vez que se barajó la posibilidad de verter agua desde el Tíbet hasta Xinjiang fue durante la dinastía Qing, en el siglo XIX, pero nunca pasó de la fase de borrador debido a los enormes costes del proyecto, el reto que supone para la ingeniería, el posible impacto medioambiental y las potenciales protestas de los países vecinos.

 

Fuente: www.urgente24.com

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