URGE HACER SILENCIO…

REFLEXIONES Martes 4 de Junio de 2019

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Algunos pensadores atribuyen a la religión el ser algo alienante. Esto significa que alejaría a los creyentes de su verdadero protagonismo histórico por mirar constantemente al cielo, a lo trascendente, al más allá.

Como si rezar, o leer la Biblia o ir a Misa, o creer en verdades dogmáticas fueran acciones ineficaces, que distanciaran a las personas de sus compromisos para con situaciones problemáticas de la existencia, tales coma Ia injusticia, Ia pobreza o la guerra.

Según esta posición los verdaderos comprometidos con is historia serían quienes independientemente del culto a Dios, se involucran activamente, por ejemplo, en el ámbito de la política, de los sindicatos, de los movimientos sociales, de las comunicaciones masivas o, en el mejor de los casos, de la educación sistemática.

Yo quiero plantear exactamente lo contrario. Estimo que la socledad actual, cuya cultura globalizada dominada por el materialismo en todas sus formas, y asistida par los medios masivos de "in"-comunicaclón, está produciendo la verdadera alienación del hombre, es decir Ia distracción creciente sobre su ser y cometido en el mundo.

Hoy sucede que por estar atrapados en Ia red de estímulos externos cuasi-dogmáticos creados por los más poderosos del planeta, demasiado a menudo can intereses egocéntricos, económicos o ideológicos, el hombre concreto de carne y hueso, coma usted y yo, se hace presa de su manipulación sutil viviendo villas ajenas y desatendiendo Ia propia.

La trama de la historia tiene "nudos" de sustentación que somas cada uno de nosotros. Miles de millones. Si nosotros somos fuertes en el uso de nuestra libertad para el bien, la trama es fuerte. El mejor modo de construir un mundo mejor para todos es primero ser mejores nosotros en nuestra individualidad única e irrepetible.

Para ello debemos ante todo oír la voz interior de la consciencia que nos impulsa a caminar hacia una meta definida, por un camino seguro, más allá de las redes que nos pretenden "enredar".

El cristianismo como religión verdadera por Dios revelada, transforma al hombre de buscador empedernido, hoy exhausto por nunca encontrar, en buscador encontrado y por ende "encontrador" (disculpen Ia licencia) de lo que busca.

Hemos hallado lo que buscábamos! Del cielo llovió el Salvador. El es Ia meta, el camino y Ia vida que buscábamos como humanidad. Estamos hechos para el cielo, y el camino histórico es la verdad del amor.

Quien se encuentra con Jesucristo, saca fuerzas para caminar y volar con alas de águila, potenciando todas sus energías de militante activo por la causa del hombre. Ve a Cristo crucificado y glorificado en el rostro del pobre, débil y sufriente, y se compromete con el, como lo han hecho millones de cristianos a lo largo de 2000 años.

Hay que estar muy aturdido, y ser muy ignorante de la historia de la humanidad, para sostener que el verdadero Dios distrae al hombre de su cometido histórico. Los santos son nuestra mejor credencial al respecto.

Los cristianos debemos ser lo que somos para que las redes del ruido y de Ia oscuridad del pecado no sigan desnaturalizando al hombre, haciendo de el una copia degradada, a su imagen y semejanza, y no a Ia de su creador.

Urge hacer silencio. Abrir el oído. Sí, hacer silencio y abrir el oído. "Escriban chicos 100 veces, hacer silencio y abrir el oído, hacer silencio...".

Para qué? Para ver. Sí para ver el camino de la humanización, del compromiso con el hermano, y de transformar los discursos políticamente correctos, o estérilmente revolucionarios, en acciones concretas de compromiso con cada hombre de carne y hueso.

 

Autor: Pbro. FERNANDO MARTIN

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