Trayectoria masónica y anti-masónica de San Martin

Historia-Hispanidad Lunes 2 de Marzo de 2020

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No obstante lo que se desarrolle con mayor detalle en esta obra, en este apartado se da una síntesis de la trayectoria de San Martin, que pasó de oficial del ejército español, a miembro de la masonería, a su posterior alejamiento y enfrentamiento con las logias, su gobierno catolicista como Protector del Perú, su propuesta de independencia al virrey La Serna, el boicot de la masonería al acuerdo de Punchauca, y a su retiro luego de la frustrada entrevista de Guayaquil.

Autor: LEONARDO CASTAGNINO - LaGazeta.com.ar

San Martin fue oficial del ejército español. y durante años luchó por España y por su Rey. Como vimos, en 1811 se incorpora en Cádiz, junto a Carlos María de Alvear a la logia Caballeros Racionales, que dependía de la logia de Inglaterra; pide el retiro del ejército español, "para viajar a Lima"; pasa a Inglaterra, donde permanece cuatro meses, donde se reúne con importantes personalidades.
 
Al llegar a Buenos Aires en 1812 junto a varios miembros de la masonería, conforman la Logia Lautaro junto a Carlos María de Alvear, Zapiola, Valentín Gómez, Gervasio Posadas, Juan y Ramón Larrea, Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Monteagudo, el presbítero Vidal, Azcuénaga, Juan Ramón Balcarce, etc. ( )
 
Rivadavia, secretario de la Primera Junta de 1812, intima a los Diputados del Interior convocados para integrar la Junta Grande, a que abandonen la ciudad de Buenos Aires en el tiempo perentorio de cuarenta y ocho horas; entonces, el 8 de octubre de 1812  el coronel San Martin al frente de sus granaderos, se presenta en la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) y exige la renuncia de Rivadavia y de la Junta. Lo acompañaban a San Martin, entre otros, el batallón de cívicos de Francisco Ortiz de Ocampo y el regimiento de artillería de Manuel Guillermo Pinto. Reunidos en la plaza, exigen la renuncia de la Junta y, haciéndose eco del descontento popular, exigen un Cabildo Abierto; se eligió el Segundo Triunvirato, integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Comenzaba entonces del distanciamiento y enfrentamiento de San Martin con miembros encumbrados de la Logia Lautaro, como Carlos María de Alvear y Rivadavia.
 
Distanciado de la logia, San Martin es destinado a Jefe del Ejército del Norte, un ejército derrotado; de esta forma la logia se sacaba de encima a San Martin. Cuando parte hacia el norte, Alvear lo acompaña un trecho  a caballo, y luego de despedirlo, cuando San Martin casi no era ya visible, Alvear le dice a uno de sus acompañantes: "El hombre ya está perdido"
 
San Martin ya tenía en mente su plan de tomar Lima, previo paso de la Cordillera de los Andes y la toma de Chile. Alegando su falta de salud, renuncia a la jefatura del ejército del Norte y se retira una meses a una quinta  junto a Tomás Guido, con quien discute su plan, coincidente con el Plan Maitland de 1800: hacerse fuerte en Mendoza, cruzar la cordillera de Los Andes, hacer trato con los nativos, ocupar Chile y luego, por mar, dirigirse al Perú.
 
Ya distanciado de las logias, y aun como "masón dormido", San Martin no tenia porque desconocer del Plan Maitland, el que le era útil para el plan propio. Algunos critican que no haya dicho nada del Plan Maitland: bueno sería que un general diera a conocer a su enemigo su plan. Lo cierto es que San Martin conocía el Plan Maitland, y estaba dispuesto a utilizarlo en la medida de su conveniencia, mal que les pesara a las logias.
 
San Martin se hace fuerte en Mendoza, siendo gobernador, y con recursos propios forma un ejército de 4.000 hombres mejor equipados y disciplinados que cualquier otro de la América de entonces.
 
Buenos Aires ordena a San Martin bajar con su ejército, para sujetar a los caudillos del interior, enfrentados a Buenos Aires. Pero San Martin se niega y continua con su plan emancipador. ( ) Era un paso más en el distanciamiento de las logias.
 
Ya asentado firmemente en Chile, San Martín sigue su plan, y en una flota al mando del almirante ingles Chrocrane, se dirige al Perú, donde propone al virrey La Serna la independencia de Perú, Chile y las Provincias del Sur, con un gobierno monárquico coronando un Príncipe español, y con acuerdo comercial con España. La Serna está de acuerdo, y reunidos en Rancagua celebran el acuerdo, con el brindis de oficiales de ambos ejércitos.
 
Pero la propuesta de San Martin no podía ser bien vista por Inglaterra, que de esa forma perdía su preponderancia comercial en Hispanoamérica, y prefería forma varias repúblicas separadas, fácilmente manejadas; el general realista Valdez, gran Maestre del la logia de Inglaterra, activo y autoritario, influye en el ánimo de los oficiales del ejército realista, que finalmente hace desistir a La Serna de lo pactado con San Martin en Punchauca. Era la ruptura definitiva de San Martin con la masonería inglesa.
 
San Martin hace un esfuerzo más para  cumplir con una verdadera "emancipación" de América toda, y concurre a reunirse con Simón Bolívar en Guayaquil. Salvo algunas referencias que hace San Martin en cartas a Tomás Guido, poco y nada se sabe de lo tratado en la reunión secreta de Guayaquil, y ambos jefes llevaron el secreto de lo hablado a la tumba. Lo cierto es que San Martin le propuso a Bolívar unir ambos ejércitos para la liberación definitiva de América del Sur, pero Bolívar se negó, ya sea por orden masónica, de la que era miembro, o bien por su carácter orgulloso y autoritario que pretendía quedarse con toda la gloria para sí mismo.  San Martin se retiró decepcionado y Bolívar, acosado por la masonería, no logro su propósito. Al poco tiempo, Sucre fue asesinado por orden de la masonería, y San Martin, retirado en Mendoza, y acosado y amenazado de muerte, y debió retirarse al exilio.
 
San Martin según Mitre
 
Las causas que decidieron el retiro, y lo tratado en Guayaquil, San Martin las mantuvo en secreto “para no romper el juramento”, según se lo dice en carta a Guido. Le dice además que los papeles le serán entregados luego de su muerte. Pero muerto San Martin, Balcarce no tiene mejor idea que, en vez de mandarle los papeles a Guido, mandaselos  a Mitre, nada menos.
 
Mitre tergiversó toda la historia. A San Martin lo endiosa como militar, pero lo trata de falto de visión política, y de poca cultura intelectual. Así engañaron a generaciones enteras.
 
Precisamente San Martin se dio cuenta que la masonería beneficiaba a Inglaterra perjudicando a América, y por eso los enfrentó.
 
En Lima, como Protector del Perú, decretó como oficial la Religión católica y prohibió todas las demás, bajo pena de Ley. Por eso Mitre lo alaba como militar pero lo defenestra como político y tilda de poca cultura, para que no se supiera que San Martin pensaba lo que pensaba hacer: independizar el virreinato y en acuerdo comercial con España. 
 
Por eso los masones hablan del San Martin masón de sus primeros tiempos, pero no del San Martín católico, anti-masón  y anti-liberal de su tiempo posterior. Y mal que le pese a Mitre y a los liberales, San Martin terminó apoyando el nacionalismo y catolicismo anti-masón de Rosas, y lo selló legando en su testamento su "Sable de la Independencia", que en vano trataron de ocultar o disimular.
 
Mitre no le hace ningún favor a San martin. Por el contrario, lo hace admirable como militar pero lo degrada como persona, como político. Oculta de la historia lo que no le conviene.  Incluso habla de “renunciamiento” como si fuera una actitud egoísta de San Martín, un “arréglense ustedes”. Mitre trata a San Martin como un genial militar, pero lo niega como político o estadista, y lo oculta en su justa grandeza.
 

 

Autor: LEONARDO CASTAGNINO - LaGazeta.com.ar

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