El Card. Poli llamó a cuidar la vida y a preservar la unidad en tiempos de pandemia

Nacionales Viernes 29 de Mayo de 2020

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El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, presidió el tedeum por el 25 de Mayo en la catedral metropolitana, donde llamó a cuidar la vida y preservar la unidad, al advertir que en estos tiempos de pandemia no hay espacio para “especular ni acaparar con las necesidades del pueblo” y tampoco para “llevar al terreno de las ideologías, posturas partidistas o intereses sectoriales”.

Fuente: AICA

La tradicional acción de gracias por la fecha patria se realizó con el templo a puertas cerradas, a raíz de las medidas preventivas por el coronavirus, y con el presidente Alberto Fernández siguiendo la ceremonia desde la Residencia de Olivos a través de la TV Pública.

En la homilía, el primado argentino recordó que Dios es nombrado en el Preámbulo de la Constitución Argentina, y reflexionó sobre la base de la parábola del buen samaritano, cuyos representantes se ven hoy --como afirma el papa Francisco-- a raíz de la “globalización de la enfermedad” que afecta al mundo.

“En este tiempo, donde la solidaridad, la hospitalidad y fraternidad vuelven a surgir como valores que nos identifican, no debe haber espacio para especular ni acaparar con las necesidades del pueblo. Tampoco hay lugar para llevar al terreno de las ideologías, posturas partidistas o intereses sectoriales, ya que se trata de decidir sobre la vida de todos los argentinos y, por lo tanto, se hace necesario preservar la unidad”, sostuvo.

El arzobispo porteño señaló que hace pocos días, el Papa Francisco manifestó: “Algunos gobiernos han tomado medidas ejemplares con prioridades bien señaladas para defender a la población. Es verdad que estas medidas ‘molestan’ a quienes se ven obligados a cumplirlas, pero siempre es para el bien común y, a la larga, la mayoría de la gente las acepta y se mueve con una actitud positiva. Los gobiernos que enfrentan así la crisis muestran la prioridad de sus decisiones: primero la gente. Y esto es importante porque todos sabemos que defender la gente supone un descalabro económico. Sería triste que se optara por lo contrario, lo cual llevaría a la muerte a muchísima gente, algo así como un genocidio virósico”.


“Contarnos entre los que cuidamos la vida como el don más precioso, nos enorgullece e identifica con el sacrificio de la generación que dio origen a lo que hoy somos como Nación”, destacó.

El cardenal Poli invitó a elevar una oración de acción de gracias y en primer lugar lo hizo por “los audaces hombres y mujeres de aquella gesta trascendente que -aun en un tiempo difícil y de panorama internacional incierto-, no dudaron en llevar hasta las últimas consecuencias los principios revolucionarios. Ellos no solo interpretaron el clamor popular de la época, sino que además pensaron en nosotros y en las nuevas generaciones que vendrían”.

“También nuestra plegaria se transforma en petición a Dios por el honorable, laborioso y estudioso pueblo argentino y por toda la gran familia humana, que en estas horas aciagas enfrenta una gran prueba, en la que está amenazada la salud y corre peligro la vida de todos”, precisó, y pidió: “Que el Dios de la vida fortalezca y anime a quienes nos cuidan, dé consuelo y esperanza a quienes están atravesando la prueba, a los enfermos, ancianos y los que están solos, especialmente a los pobres e indigentes que se encuentran en condiciones de particular vulnerabilidad, incluso en medio de dolorosos lutos”.

“A Él le pedimos que no falten las manos amigas y cordiales de los buenos samaritanos, para que estén cerca, curen, sostengan, consuelen y, si es necesario, acompañen con la oración y el afecto a los hermanos en el momento de su partida”, concluyó.

» Texto completo de la homilía

Tras el canto del tedeum, hubo una invocación religiosa a cargo de la rabina Silvina Chemen, la pastora Wilma Rommel, el pastor ortodoxo Joseph Bosch y el sheij Abdel Nabi Alhifnawi. Luego, todos juntos entonaron el Himno Nacional.

La acción de gracias por la Patria fue concelebrada por los obispos auxiliares de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, y monseñor Enrique Eguía Seguí, y participó el rector de la catedral, presbítero Alejandro Russo.+

Fuente: AICA

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