VUELVEN LOS CRUCIFIJOS A LAS AULAS

Provinciales Lunes 3 de Diciembre de 2018

10_monserrat_cruz-_foto_la_voz_archivo.jpg
Foto de La Voz del Interior

La controversia que suscitó en la comunidad educativa del Monserrat el retiro de los crucifijos de las aulas y de otros recintos del tricentenario colegio nacional, se resolvió finalmente a favor de quienes postulaban la restitución de las cruces a los claustros y otros espacios de uso público.

Así lo dispuso el Consejo Asesor del establecimiento educativo fundado en 1687 por el sacerdote Ignacio Duarte y Quirós, quien a tal fin donó todos sus bienes a la Compañía de Jesús.

Las imágenes que representan a Cristo crucificado fueron quitadas de los muros en enero último, en ocasión de los trabajos de pintura que se realizaron durante el receso escolar para remozar el monumento histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

El director del colegio, Aldo Sergio Guerra, había autorizado la medida de manera informal. Lo hizo de ese modo dada la inexistencia de norma alguna en la institución que obligara a mantenerlas colgadas.

¿Y las cruces?

En el inicio de clases, varios docentes notaron la falta de los símbolos religiosos en las salas. Sin demoras, hicieron saber a Guerra y a toda la comunidad educativa el desasosiego que les había provocado la situación.

La discusión se dio puertas adentro desde entonces, acompañó las clases del ciclo lectivo (que finaliza el viernes próximo) y concluyó el lunes pasado con la citada recomendación del Consejo Asesor.

Este cuerpo colegiado, cabe acotar, trata las políticas generales que atañen a la vida institucional. Además, recomienda líneas de acción al director, formula propuestas y propicia el intercambio de opiniones sobre asuntos relativos a normas, cuestiones académicas, administrativas, económico financieras, de extensión y estudiantiles.

El órgano de democracia interna está integrado por las máximas autoridades y representantes de los estamentos docentes, no docentes, preceptores, padres y estudiantes. Si bien sus resoluciones no son vinculantes, inciden de manera determinante en las decisiones finales del director.

La profesora de Historia Carolina García Montaño fue la abanderada de quienes propiciaron la restitución de los crucifijos a los muros del colegio.

El 26 de marzo, elevó una nota al Consejo Asesor en su condición de representante del claustro docente. Lo hizo con el propósito de “poner en conocimiento de la comunidad monserratense (...) una temática que ha causado cierta inquietud entre numerosos colegas y aportar algunas reflexiones al respecto”.

En la misiva considera que “la presencia de una imagen religiosa, como los crucifijos, en nada contradice la educación laica que ofrece el colegio sino que responde a un reconocimiento de su pasado confesional”. Recuerda que el Monserrat “existe por la generosa donación” de Duarte y Quirós. También, que en sus primeros 133 años la institución tuvo carácter religioso.

“Reconocer la historia como elemento constitutivo de la identidad es un acto de madurez de los pueblos”, destaca. En otro párrafo, la docente agrega: “Reconocer el pasado de nuestra institución nos engrandece y en nada ofende la presencia de un símbolo religioso la laicidad de la educación”.

García Montaño refuerza sus argumentos diciendo que si la presencia de los crucifijos representara una afrenta al funcionamiento del colegio de manera independiente de la influencia de la religión, “también deberíamos cambiarle el nombre (...) que, como sabemos, responde a una advocación de la Virgen”.

“Podemos ser un colegio moderno y de avanzada, respetando nuestros orígenes”, resume su razonamiento la docente en la nota presentada.

Por su parte, Federico Sartori, responsable del Archivo Histórico del Monserrat, fue quien argumentó a favor de quitar las cruces del colegio; con los argumentos laicistas que todos conocemos.

La resolución vinculante.

Puestas a consideración ambas posturas, a favor y en contra de las cruces, por decisión de la mayoría, el Consejo Asesor resolvió que vuelvan a colgarse en las paredes del tradicional colegio preuniversitario cordobés.

Desde 1687, un bachillerato humanista

Hoy asisten al colegio más de 2.200 alumnos.

El colegio depende de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y tiene hoy más de 2.200 alumnos.

 

Fuente: LA VOZ DEL INTERIOR

Dejá tu comentario