DIOS NOS HIZO VARÓN Y MUJER

REFLEXIONES Domingo 9 de Junio de 2019

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Marcha ni una menos de las pañuelo verde

Escuchando esta mañana los comentarios de un prestigioso comunicador radial sobre la marcha del lunes 3 por la tarde-noche en todo el país, bajo el lema "Ni Una Menos", que sirvió de "música de fondo" para una Misa que celebré a esa misma hora en la sede del Servicio Sacerdotal de Urgencia, situada en calle Montevideo y Av. Hipólito Irigoyen; deseo en esta ocasión referirme a dicha cuestión, que considero de sumo interés para la sociedad en conjunto, y por ende para la iglesia.

El periodista se sorprendía de las estadísticas espeluznantes de la Argentina y del mundo en general, en el que muchas mujeres mueren víctimas de la violencia a ellas infligida por varones. A la vez que expresaba su total perplejidad, reclamaba con urgencia la opinión calificada de un psiquiatra, ya que sólo una persona idónea podía referirse a tan delicada cuestión.

A propósito, expreso los siguientes 10 puntos:

1. Las cuestiones de fondo que atañen especialmente a la realidad en su conjunto, y particularmente a las personas, no se comprenden más que desde las perspectivas adecuadas para abordarlas.

2. Entender al hombre en su núcleo esencial, y por ende su conducta, no es ante todo ni una cuestión sociológica, ni psicológica, ni psiquiátrica, ni remotamente política, sino filosófica metafísica y en definitiva teológica.

3. Si queremos entender el por qué, por ejemplo, de la violencia entre el varón y la mujer, lo último que debemos hacer es ser simplistas en el análisis. Lamentablemente la ignorancia en la  que vive el hombre contemporáneo sobre la verdad de su ser, y del proceso histórico en el cual está inmerso es enorme, y muy a menudo no entiende nada de lo que le pasa, como vemos hoy. 4. La gran pregunta es: ¿Queremos ver? ¿Qué hacemos para ello?

¿Estamos dispuestos a hacer silencioso para pensar? ¿Estamos dispuestos a preguntarles a los que saben, para aprender y eventualmente cambiar conductas que evidentemente llevan a los flagelos que padecemos?

5. Partamos de una frase que describe la situación de la humanidad actual, para acercarnos a una pista de respuesta: "El hombre contemporáneo (varones y mujeres) no sabe lo que es ser hombre. ¡Salvemos al hombre del hombre!"

6. El misterio del hombre no se puede dilucidar desde él mismo. Ningún análisis que estudie su conducta sin penetrar su ser más íntimo podrá dar respuestas a sus conductas más hondas. Si como se dice hoy los seres humanos vivimos en la época de la "posverdad", de la incertidumbre, de la afirmación caprichosa de nuestros derechos individuales, jamás entenderemos las conductas con las que nos relacionamos unos con otros.

7. La cultura que exalta el hedonismo, que declara la sexualidad como "zona franca" de la naturaleza humana, que exhibe la intimidad humana impúdicamente, que lucra con la dignidad de las personas abusando de su inocencia, jamás encontrará respuesta a estos problemas. Por ejemplo, la educación sexual integral basada en la ideología de género, no sólo no ayuda a evitar el flagelo de la violencia contra la mujer, sino que la incrementa, incitando mentirosamente a niños y adolescentes a potenciar sus instintos sexuales sin freno moral, más que el "pseudo-respeto" por el otro.

8. La más sana antropología filosófica nos habla de una naturaleza humana no creada por el hombre, que posee reglas, y que libremente debemos cumplir para desarrollar las virtudes que la hacen brillar, y sofocar los vicios que la opacan. Entre las virtudes se hallan la templanza que modera los excesos del cuerpo, y disciplina los instintos para servir a la totalidad de los fines del hombre, entre los que se encuentran las relaciones de amor fiel y generoso entre una mujer y un varón, como una de las más grandes posibilidades de su ser, que a ambos colma de alegría.

9. El por qué de la violencia entonces, sólo lo responde acabadamente la teología cristiana, que le pone nombre al desorden llamándolo pecado que daña esa naturaleza, a la vez que muestra el camino de la superación a través de la gracia conquistada para la humanidad por Jesucristo, que restablece el orden, sanando y elevando esa misma naturaleza, para que pueda cumplir su cometido original, dispuesto por el creador.

10. Mientras no recuperemos el ideal del matrimonio indisoluble entre un varón y una mujer, abierto a la vida, y formemos a niños y jóvenes para poder afrontarlo con fortaleza y esperanza, es imposible sustraerse a la lógica del placer ilimitado y del dominio del otro, que actualmente rige las relaciones interpersonales, conduciendo en muchos casos a la violencia.

Menuda tarea para la Iglesia! ¡Ojalá estemos a la altura de los tiempos que corren, y prestemos a la sociedad la humilde diaconía de la verdad!

 

Autor: Pbro. FERNANDO MARTIN

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